Mayo 26, 2017 10:24 pm

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Libia Farriols Reina por siempre

Libia Farriols, reina por siempre


a 25 años de su reinado


libia.jpgMazatlán, Sinaloa, México a 28 de Enero de 2015.-
Sobre el Paseo Olas Altas, el viento del Carnaval sopla. Esta ligera brisa agita los recuerdos de Libia Zulema Farriols, Reina de los Juegos Florales del año 1990, quien el próximo 14 de febrero será homenajeada por los 25 años de su reinado.

Su belleza, como un amanecer pleno; y su carácter, alegre, franco y desparpajado, la convierten en una mazatleca ideal. Por si esto fuera poco, lleva la fiesta carnavalera en la sangre, y ha tenido la oportunidad de vivirla a flor de piel en distintas etapas.

“Desfilé tres años seguidos, cuatro… no me he bajado del carro y yo juraba que no me volvería a subir: primero como Reina de Juegos Florales, luego como reina saliente, luego como Señorita Sinaloa, luego como que ya entregué, ya no sabía ni qué inventar para volverme a trepar”, comparte Libia a carcajadas.

Como hija de Libia Zulema López Montemayor, Miss México 1970, la belleza, la elegancia, la gracia y el estilo de los concursos de belleza fueron algo común en la crianza de la reina homenajeada, y la posibilidad de aspirar a convertirse en soberana de la máxima fiesta del puerto siempre estuvo presente.

 

 

“Era así como que ‘wow mi mama fue reina’. Como siempre a mi mamá la invitaban a todo, que de jurado, que de invitada para esto y para el otro, siempre estuvo en mi casa el tema del Carnaval, mi mamá me decía cuando yo tenía como 13 años: ‘Te voy a llevar al concurso para que te vayas fogueando’, y yo ‘¿qué es eso?’, “Hijita para que vayas conociendo cómo es el ambiente’, y yo ‘pero yo no quiero eso, a mí me da pena’”.

Pero como a todos los niños y niñas, el Carnaval dejó en Libia sus huellas más perdurables en los cohetes, las serpentinas y el confeti; con antifaces y su rostro pintado como mariposa, veía pasar las alegorías rodantes, y por las noches, la Plazuela Machado y los fuegos del Combate Naval le abrieron las puertas a esos instantes mágicos que dan identidad a todos los porteños.

Cita con el destino

Pero en la vida no hay plazo que no se cumpla, y el destino de Libia con la gran historia de la fiesta ya estaba escrito, y venía lleno de memorias que han quedado en su ser, para siempre.

“Me encanta cómo gocé, cómo gocé su gente, gocé su comida, era un bailongo por todos lados, cansado, pero yo recuerdo que disfrutábamos enormemente los desfile, el único pero que le ponía, era… el cascaronazo, y era una lluvia de cascarones por todos lados, entonces era una lucha entre ir saludando, y entre ir bateando cascarones con el mismo cetro que tenía. Era parte de la diversión, ‘atínale a la reina’, pero yo también aventé uno que otro”.

Dentro de esta galería de momentos, la ganadora del Certamen Señorita Sinaloa 1992 tiene presente la noche de la elección, en el marco de un escenario que parece extraído de un sueño: fantástico, intenso… irreal.

“Fue en el Teatro Ángela Peralta, bellísimo, estaba el árbol gigante, no tenía techo, no había los sillones de la parte baja del escenario, había sillas plegables. Recuerdo muchas porras, recuerdo muchos nervios porque cuando uno está en el escenario alcanza a ver al público. Recuerdo que un día antes que tuvimos un ensayo general, hacía muchísimo viento, como los de febrero, y estábamos ensayando, ya era como la una de la mañana y hacía tanto viento que se vino todo el escenario encima, y luego seguía yo de pasar, y estaban unas tías mías ‘¡No ya se murió la Libita!, ¡Ya la aplastó el escenario antes de la elección!’, y obvio yo había salido corriendo con todo y zapatos altos”.

Y pese a no haber ganado la máxima corona del Carnaval, Libia se siente orgullosa de su reinado, ya que desde un inicio comprendió que es parte esencial de la fiesta.

“Me sentía muy contenta de haber llegado a una de las dos coronas, Raúl Rico siempre nos hacía énfasis en que las dos coronas eran súper importantes, y después ya de haber recibido la coronación, cuando pasó la elección, me quedé yo sola como reina, pero siempre como Reina de los juegos Florales, y así me despedí, y ahora mi aniversario de 25 años es como Reina de los Juegos Florales”.

Carnaval…toda la vida

25 años después, las experiencias de la juventud le han permitido a Libia madurar, pero de ninguna manera ha perdido la capacidad de asombro al sentir la colosal energía que el Carnaval despierta, y más cuando volverá a ser una de sus reinas.

“Feliz, no sabes, ya tenemos desde hace, ¿qué será?, siete años que empezaba a pensar, ‘híjole, ya se va acercando. Bueno faltan siete años, falta mucho… ¡faltan seis!’… Como que ya sabes que es algo que vas a volver a vivir, o que vas a volver a participar en todos los eventos. Se viven las cosas muy diferentes, siento que lo voy a gozar más al ver a tanta gente que recuerdo con muchísimo cariño, a volver a desfilar después de tantos años”.

Pero sobre todo, el sábado 14 de febrero, Libia tendrá la oportunidad de recorrer el Malecón como una mujer plena y agradecida con la vida; bañándose en las luces del ocaso, con las voces del puerto, junto a sus seres queridos: sus hijas, su familia y sus amigas, que no pueden esperar por verla de nuevo sobre una carroza real.

“Todos están alborotados al mil. Todas mis amigas,  según ellas querían salir conmigo  en el carro y les digo: ‘Oigan, el carro no es como el de las reinas, es chiquito, va a ser algo chico’; ‘No importa, ahí salimos todas en silla de ruedas’. Pero va a salir mi hija conmigo acompañándome, mi sobrina, dos sobrinitas más a las que les tengo mucho cariño. Mi mamá está emocionadísima. Mi papá desgraciadamente no puede estar aquí en Mazatlán por cuestiones de trabajo. Todos están súper alborotados, al pendiente de todo… que del vestido y que qué te pones y que cómo van a ir las damas. Preparando todo lo que se necesita para disfrutar al máximo”.

Y en espera de este día, a Libia Zulema Farriols le queda claro que el Carnaval es una parte fundamental de su vida, y espera que en un futuro la inmensa sonrisa del océano Pacífico y de miles de porteños estén allí, recibiendo siempre su belleza y alegría.

“El carnaval para mí es fiesta, es alegría, como dicen todos, se olvidan las penas, donde todo el mundo goza, donde todo el mundo se divierte, donde todos disfrutamos de las bellezas y de las oportunidades que nos da Dios de tener el privilegio de disfrutar aquí en Mazatlán. El carnaval para mí es gozo, es algo que es parte de mi vida. Gocé, la verdad que gocé, y siento que voy a disfrutar enormemente el día de mi homenaje, y creo que aún más hacer el recorrido del desfile, el domingo y el martes. Espero en Dios que me de vida parta poder celebrar mis 50 años”.

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