Febrero 23, 2017 9:11 am

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Carnaval, Los frenéticos 20

 

>>>El populacho bailaba apretado en el Rubio, en el saló Fojo Hermanos de la zona carnavalera .

 >>>Parte fundamental de aquella época fue el teatro Rubio, donde actuaron las compañías de Fanny Anitúa, Diana Martínez Minicua, Mimí Derba , etc.

Mazatlán, Sinaloa 15 de Enero del 2015.-Las antes recatadas jóvenes de los 20 dejaron escoba y recogedor y se fueron a cortar las trenzas en la peluquería de don Ruperto Gómez, llamada Hollywood perspicazmente, y salieron enajenadas a lucir las melenas a la Brooks. En esa época de “desenfreno” –el mismo de hoy-, los bailes eran amenizados por las orquestas de los maestros Manuel Gallardo, Javier Vidriales, Pánfilo de los Palos y Saúl Mérida.

El populacho bailaba apretado en el Rubio, en el saló Fojo Hermanos de la zona carnavalera, en El Cuernito de Gumersindo Arce, en el Mesón de la Luz” o también en las cantinas cercanas al mercado Pino Suárez, como El Toreo, Salón Alcaraz y Café América. En cambio, la selecta sociedad daba lustre a la suela en el Círculo Benito Juárez, casino de ricos bautizado así para pagar el favor que el Benemérito les hizo al regularizar invasiones ilegales en el actual centro histórico; en El Casino Mazatlán (arriba del Hotel Iturbide) y en el bar del Hotel Belmar, clausurado por adeudos fiscales en 1924 y reabierto con pompa y glamur en enero de 1925, y que hace unas semanas vio caer parte de sus agotadas entrañas.

 

Pero los febriles bacanales tenían, por supuesto, consecuencias. Al término del carnaval, el diario El Demócrata anunciaba las bondades del “producto alemán Heidesan que cura radicalmente todas las gonorreas de hombres y mujeres, sin causarles consecuencias funestas ni requerir cambio de vida durante el tratamiento”.

En esa década de cambios, el país no acababa de resolver los desarreglos de la revolución, hoy festivamente centenaria. Las luchas por el poder político dejaban  un reguero de muertos en las parcelas estatales, consideradas como  botín de guerra por los victoriosos revolucionarios. Fue hasta fines de la década cuando Plutarco Elías Calles fundó el Partido Nacional Revolucionario (PNR) para detener la sanguina que corría por la república y ordenar la repartición del botín de guerra. “No todo es la presidencia de la república, argumentaba con cierta razón, ahí están las gubernaturas, diputaciones, presidencias municipales que también son negocio. Pa’ todos hay!”

A partir de 1929, con la fundación del PNR, el país comenzó una etapa de reacomodo y  pacificación apunta de promesas, después de las dos primeras décadas del siglo 20 que arrasaron con las exiguas riquezas de la patria.

Parte fundamental de aquella época fue el teatro Rubio, donde actuaron las compañías de Fanny Anitúa, Diana Martínez Minicua, Mimí Derba, Virgina Fábregas, Maria Teresa Montoya, Pompín Iglesias, Romualdo Tirado y los hermanos Jarero. Al mismo tiempo, fue lujurioso cabaret donde ocurrían los bataclanes: “todo que ahí se hacía –relata el querido Chale Salazar en su Álbum del Recuerdo- era en forma encerrada, sin darle mal ejemplo a la niñez y juventud. Las tandas de bataclán (el tubo o tabla dance de hoy) eran ejecutadas por bellas bailarinas provistas de escasas vestimentas y mucha carne desnuda…”

Fueron reinas de los 20, Ernestina Vargas, Laura Arceluz, Adelaida Ortega, Carmen Gómez Sarabia, Concepción Vega de Millán, Martha De Cima, Julieta González, Carmen Gibsone, María Alvarado y nuevamente Julieta González, la única mazatleca coronada dos veces.

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