octubre 17, 2017 6:24 pm

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¿Conoces al árbol de Manzana?… ¡¡¡Yo, ya!!!

Tiamguis Turístico Mazatlán 2018Conoces el Árbol de Manzana

Todos conocemos las Manzanas. Pero: ¿Conocemos su Árbol?

A pocos kilómetros de Mazatlán los habitantes de esta región y visitantes podemos conocer al árbol de Manzana

Lo mas destacado de todo estos lugares es la temperatura, el sol fuerte pero el ambiente fresco

Mazatlán, Zona, Trópico, Sinaloa, México, a; 2 de Agosto de 2017.- En Sinaloa estamos en pleno verano, inicia el mes de agosto y la temperatura va en aumento en Mazatlán. En estos momentos lo que más deseamos los mazatlecos y en general todos los que habitamos en la zona trópico es, refugiarnos del calor, y es que vivimos casi montados en la línea imaginaria del Trópico, del de Cáncer para ser precisos. Gracias a ello, estas tierras son cálidas y fértiles, en donde infinidad de frutos propios de la zona florecen y abundan, algunos por temporadas y otros todo el año. Pero… ¿Y qué hay de otras frutas como las Manzana?. ¿Conocemos su árbol?.

Bueno, en realidad México es un país de contrastes geográficos y climáticos, lo que lo hace diferente. En esta zona del país se pueden apreciar con mucha precisión estos contrastes, ya que en cuestión de pocos kilómetros puedes pasar de los valles a la alta montaña, de la selva baja caducifolia, a las coníferas, del clima extremadamente caliente, al frío. Es por estos contrastes que la diversidad en flora y fauna varía de forma dramática, así tenemos que mientras en Sinaloa el mango es común, pero en Durango lo es la Manzana, entre muchos otros ejemplos.

Para los sinaloenses una Manzana es común en sus mesas, pero para la mayoría de nosotros los árboles de este fruto son un misterio y yo me encuentro entre los que no conocen este árbol. La gran ventaja que tengo es que a muy corta distancia de mi Mazatlán puedo darme el placer de conocerlos. Y de paso darme una escapada a las montañas de la sierra madre occidental lo que me brindará la oportunidad gozar de un clima sensacional, frío, en pleno verano.

El destino me puso en el camino

Sin planes de salir de la ciudad y caminando  en una plaza comercial, por aquello del aire acondicionado, me topé con un amigo al que tenía tiempo de no ver, así que charlamos largo y variado, de pronto y sin más me dijo: “Yo nunca he visto un árbol de manzanas” y agregó: “En mi lista de 150 cosas por hacer antes de morirme, en el inciso 25, está conocer un árbol de manzanas”. Debo de aclarar, que su comentario no me sorprendió, porque en esta región, como ya lo señalé, la mayoría de las personas no conocemos el árbol de Manzana, a pesar de que su fruto es tan común en las mesas de las familias mexicanas, además de que las podemos encontrar en cualquier tienda de la esquina o centros comerciales, y que casi casi forma parte de la canasta básica de los mexicanos.

Al verlo tan entusiasmado por conocer el árbol de Manzana le dije que yo sabía dónde podíamos encontrarlo, y como ya se acercaba el fin de semana le propuse que fuéramos a ese lugar para que lo conociera, y de paso, a disfrutar un poco del clima fresco de las montañas, que tanta falta nos hace a todos en esta región tan cálida, además que debiera ser parte de las actividades comunes en estos días calurosos, aprovechando pues qe estamos también en temporada vacacional.

Rumbo a conocer el misterioso árbol de Manzana

Partir muy temprano para regresar poco antes de que se ponga el sol, es la clave para tener un día divertido y fresco fuera de la ciudad, pero sobre todo, para alejarnos del calor. En punto de las seis de la mañana y ya con el vehículo listo, tanque lleno de combustible, chequeo general  y nosotros con la pila bien puesta nos disponemos a partir a la sierra, esta vez tomamos el libramiento nuevo, el que tomamos por la salida norte de Mazatlán rumbo al sur.

Primera Parada

La primer parada donde posiblemente encontraríamos árboles de manzanas fue en Chavarria Nuevo, en el estado de Durango a poco más de 130 Km de Mazatlán, en donde a la orilla de la autopista se encuentran algunos pequeños y modestos restauransitos en los que sirven las típicas gorditas de guisados: de chicharrón, deshebrada, machaca, frijol, entre otras. Llegar a desayunar en estos puestos es algo así como una experiencia religiosa y obligatorio.

El Primer Encuentro que no contó

La bajada al pueblo está a unos pocos metros, la gente de estos lugares es muy amable, muy atenta y no dudan en ayudar a las personas que llegan al pueblo. Preguntamos por los árboles de manzanas y resulta que hay una pequeña huerta, pero para nuestra mala suerte aún no tenían frutos, y los que  tenían eran muy pequeños, así que nuestro primer encuentro con el árbol de manzana no contó, teníamos que llegar hasta ese lugar en el que yo recordaba había un árbol de manzanas.

Intensificamos la búsqueda

Salimos de Chavarria Nuevo, tomamos un poco de terracería por el camino viejo,  para llegar a una hermosa cascada en donde el agua corre libremente a una temperatura entre  9 y 12 °C.  A estas alturas el cuerpo ya empieza a sentir el cambio de temperatura que le da alivio al fuerte calor de la Zona Trópico de donde venimos. Unas cuantas fotografías en la cascada y retomamos el camino rumbo a Coscomate. Aquí damos otra parada obligatoria, y es que aquí se encuentra un complejo turístico, conformado por cabañas muy bien equipadas, senderos muy bien señalizados, asistencia para quien guste de guías y muchos paraderos fotográficos.

Caminar por los senderos de este complejo turístico es muy reconfortante, sentir la frescura en el corazón de la sierra madre occidental es inigualable, lo que se produce gracias a los sonidos que genera el río que pasa muy cerca. Y se convierte en algo sensacional el poder atravesarlo por medio de rústicos puentes de madera, de verdad que agradable sensación nos brindó esta caminata, la que se vio incrementada cuando por los caminos y senderos nos encontramos con caracoles, aves y  mariposas, entre otros inofensivos y misteriosos seres que habitan estas regiones.

Lo mas destacado de todo estos lugares es la temperatura, el sol fuerte, pero el ambiente fresco, nublado y más fresco. Según los habitantes llueve todos los días, así que nos tocó una ligera llovizna entre las 9 y 10 de la mañana, por lo que otra vez la sensación de  más fresco se dejó sentir.

Se Extiende la búsqueda de Coscomate a El Salto

Terminando el recorrido por los senderos del complejo turístico de Coscomate, en donde el costo de acceso es de $50.00 por persona, que bien vale la pena pagarlos, nos dirigimos hacia la ciudad de El Salto, Durango, que se encuentra a poco más de 30 km. de Coscomate por la carretera libre.

El Salto y el Árbol de Manzana

Llegamos a la ciudad y la característica madera se deja ver  por todos lados, la cual los pobladores utilizan para mitigar el frío y cocinar en los típicos calentones muy comunes en estos pueblos.

A lo lejos alcanzo a ver el árbol de manzanas que toda la mañana había ocupado mi mente, pensando en si tendría frutos o nos pasaría lo mismo que en Chavarria nuevo, aunque si no hubiera tenido, ya contaba con un plan ”c“ rumbo a un poblado llamado El Mil Diez. Conforme nos acercabamos, el árbol cargado de manzanas iba tomando forma, con sus ramas agachadas de tanta carga. Que emoción, nuestro árbol estaba repleto de pequeñas manzanas verdes.

Nos estacionamos a un costado de la avenida principal que viene desde la carretera libre y el árbol se encontraba a unos pocos metros, en una loma, al parecer en la orilla del patio de una casa, mi compañero emocionado salió del vehículo con un gesto de asombro, pues por fin estaba cumpliendo uno de los tanto puntos en su lista de que hacer antes de morir.

Probando el fruto del Manzano

Sentados en la sombra del árbol, no resistí la tentación de probar esas deliciosas manzanas, no me importó que no hubiera agua para lavarlas, me comí alrededor de quince, mi compañero con todo y asombro solo se comió dos, aunque cortó unas cuantas para llevarlas de evidencia con sus familiares. De repente sale un perro grande, atraviesa el patio y ladra con mucha fuerza, y como no si estábamos invadiendo sin querer un poco de su propiedad, se fue acercando hasta llegar bajo el árbol y en ese momento se da cuenta de que no hay peligro, mueve su cola, se sienta y empieza a mover enérgicamente su nariz, una vez  terminando de inspeccionarnos, se retira con el vaivén de su cola  característico de un perro tranquilo y feliz, yo también quedé feliz de que todo estuviera bien.

Una vez cumplido el sueño de conocer el arbol de las mazanas, recorrimos la ciudad. Conforme iba pasando el tiempo, el clima bajaba, entramos a un centro comercial el cual no tenía aire acondicionado, incluso privaba en su interior un ambiente cálido. Afuera, la gente vestía con sus chamarras y yo con una playera sencilla, claro que ya empezaba a temblar del frío, pues una repentina lluvia se dejó venir en lo que comíamos un pollo asado en la plaza comercial.

De regreso a la Zona Trópico

Al regresar, tomamos nuevamente la carretera libre, para después incorporarnos a la autopista, y para nuestra sorpresa estuvo lloviendo todo el camino hasta llegar a la caseta, más adelante alcanzamos a ver como los carros detenían su marcha, para aprecia  dos impresionantes y poderosas cascadas que bajaban desde lo alto de una montaña y caían a un costado del puente de la carretera en donde estábamos. Esta ultima parte fue un plus a todo el espectacular viaje de un día en el que finalmente se cumplió el propósito de conocer: El Árbol de Manzana.

En cuanto puedas date este sensacional paseo

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