Julio 26, 2017 6:33 pm

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Filosofia Marismeña

FILOSOFÍA MARISMEÑA/ULTIMO  BESO Y TE VAS

Por: MC Ramón Larrañaga Torrontegui

Mazatlán Sinaloa, México a 16 de Julio del 2015.- No andaré atrás de donde camines, buscando huir de mi pasado, ni rebuscare caricias en otra dama que represente un futuro incierto. Quería marchar y el amor me lo impidió, deseaba correr en sentido contrario tratando en alejarme lo más que pudiera de su embrujo, apartarme del pasado y al mismo tiempo estar presente, notando sus encantos de mujer, persona, dama. En la noche mientras llega el sueño trataba en dejar atrás su imagen, el ayer, esa voz que taladra los sentidos, era en vano todo intento.

No podía dejar a las espaldas esa voz, esa sonrisa, ese beso, sus caricias. Mis sueños de insomnio entre fracaso y placer, entre pasado y presente. Un ayer jamás resuelto, un temor por pérdida, una  culpabilidad que me agobiaba que me alejaba. “Temor y culpa” del pasado incierto. Pienso y no quiero estar en ese sueño al que he dedicado tantos años en recuerdos, tantos ayeres vencidos que no dejan descansar.

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¡No!, no busco ser perdonado, no me siento culpable, lo que dejas atrás, atrás se queda, solo que los recuerdos son eternos, los ayeres implacables, las nostalgias incapaces en dejar en paz los sentimientos. ¡No!, hay derecho a reclamar, ser perdonado, no regresare a justificar ningún error si existió el fracaso, lo que no fue en mi vida, no lo será y así se queda.

Si deseas saber ¿Si, te amé? La respuesta es ¡Si!, pero el amor con el paso de las primaveras y sus otoños las hojas fueron cayendo una a una, se las llevo el viento, rodaron, se fueron con cada soplo pasado y solo quedo la añoranza, sin ayeres ni rencores, sin miedos, ni tiempos como quedan los arboles sin hojas. Si preguntas ¿Has cambiado?  La respuesta es ¡Sí! Fui cambiando sin esperar que regresaras, sin hacerlo por ti como querías lo hiciera “Lo hice por mí”  y eso le agradezco al tiempo, a las primaveras, al otoño que se fue quedando sin hojas como mi sentimiento alejado de esas culpas.

Agradezco a la vida que cada cosa termina en ponerse en su lugar, que cada sentimiento tarda pero se acomoda, por eso el tiempo todo lo cura y deja olvidado en el baúl de las preocupaciones el pasado incierto, los malos pensamientos, los rencores en calenturas ajenas, lo que envenena con sus celos, con amores fallidos, deberes incumplidos, quejas sin compensación.

Anoche deje en soñar con su fantasma y le agradezco al tiempo, hoy amaneció mi vida con alegría, con paz, con entusiasmo al lograr liberarme de pensamientos malos, de deberes incumplidos. Solo hoy, me siento pleno, sin quejas ni lamentos que escuchar. Hoy la vida borro de mi mente los problemas sin resolver en los cuales me metía. Solo espero que las intranquilidades pasadas, en eso solo queden, que sirvan para no regresar a ese aroma, a esa sonrisa, a esa voz, ese amor fallido que tantos años me persiguió sin dejar en decir ¡Te amo! Aquellos amores fallidos fueron sustituidos por otro que se encuentra muy cerca de mí, de la forma de pensar, de enfrentar la vida y se da a la tarea en consolarme en los momentos malos sin regaños o culpas.

Hoy quise voltear a las espaldas porque siempre te amé, porque era un buscador de consuelo incomprendido que al final encontró lo que buscaba y se siente satisfecho por la nueva oportunidad que la vida le ofreció “Amor”,  ¡No!, prestado, por pequeños momentos. Hoy al voltear y confesarlo, eso no tiene precio, es darle las gracias a la vida por las cosas vividas, por momentos pasados por experiencias para bien. Hoy agradezco esas emociones pasadas, las presentes y las que puedan venir, que me acompañen, me hagan suyo entre miedos, alegrías, y sentimientos encontrados que son la felicidad plena, la alegría en el vivir, las sorpresas emocionantes y un poco de enojo como sal en la comida. Hoy agradezco a la vida el enojo y frustración pasada, agradezco mi cansancio desgastante en época de problemas amorosos y mi vitalidad para seguir buscando lo que deseaba, hoy siento esa paz que siento cuando sé que he hecho lo justo lo que la vida me deparaba, pretendía de mí.

El pasado me quedo grabado como enseñanza y bendición cuando estoy a punto de cometer el mismo error. Hoy agradezco a la vida lo que le he aprendido: la perseverancia, la compasión, la paciencia y la tolerancia en cosas de amor. Ahora llego a comprender que, simplemente vivimos cambiando que nada es eterno, sintiendo diversidad en emociones, en un tiempo, un entorno que también cambia y moviliza, que nos hace llorar, reír. Que si bien es cierto, somos contradictorios en cosas de amor,  a la vez somos  trabados y convertimos en cadenas las relaciones.

Un buen día me atreví a cruzar el oscuro bosque de mis sentimientos, inspirado por el fracaso que acababa en recibir, me fui en busca de una razón, un consuelo, un algo que me confirmara firmemente y en forma clara su porque. Otro tiempo me la pase esperando que volviera, que atravesara el camino por donde vagaba “Me quede esperando” Solo pedía que otra viniera a despertarme que otro clavo sacara otro clavo y me quede esperando.

Ahora la vida me condujo por la claridad deseada, se plantó en lo más oscuro de mis sentimientos y me dijo “Amate a ti mismo”, ama a tu prójimo, deja las culpas atrás, no camines siempre para donde el viento sople,  veras que cuando el viento de amor bufe no necesitaras que nadie te guie, el amor volverá a sentirse. En la vida es importante mantener siempre prendida esta llama para que nos alumbre, nos mantenga con el corazón abierto, con viva esperanza y nos permita observar en su inmensidad la magnitud del amor

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