A TRAVES DE LA HISTORIA
Grandeza Mazatleca
Texto: Mario Martini

No pasó mucho tiempo para que las utilidades del paraíso mercantil mazatleco Irrumpieran en la explotación minera debido a que casi todos los comerciantes españoles, alemanes y norteamericanos administraban tiendas de raya en los centros mineros de la región.
Para 1875 la firma alemana Wöhler-Bartning era propietaria de las diez minas más productivas de Copala y San José de Gracia; los Melcher explotaban las de El Rosario, San Dimas, Contra Estaca, Palmarejo, Las Rastras, algunas de San José de Gracia y Santa Gertrudis, donde tenían la tienda de raya La Aurora; los norteamericanos Felton eran propietarios de los fundos mineros de Concordia y algunos de Copala; mientras que los Echeguren compraron en 1860 las minas de Guadalupe de los Reyes, las más productivas de la región y que lo compruebe el hecho: don Pedro Echeguren y de la Quintana fue el financiero principal de la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción de Mazatlán.
Y si la abundancia del comercio había enriquecido a los extranjeros, la minería fue el toque divino para hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.
La minería y el comercio eran controlados por unas cuantas familias, lo que permitió que una élite decidiera sobre el futuro inmediato del puerto y del estado ya fuera para marcar el rumbo económico, ampliar la oferta laboral, sofocar revueltas sociales, derrocar gobernantes o imponer políticas fiscales. Algunos historiadores encuentran en esta posición de privilegio la añeja rivalidad entre Mazatlán y Culiacán:
[..] El 1 de enero de 1852 tomó posesión del gobierno el coronel Francisco de la Vega, cabeza principal del clan familiar de los De la Vega de Culiacán, quienes en reiteradas ocasiones habían enfrentado abiertamente a los comerciantes porteños. Ambas facciones se acusaban de contrabandistas en los puertos de Mazatlán y Altata. Una vez en la gubernatura, Francisco de la Vega pretendió establecer reformas fiscales tendientes a sustituir las alcabalas en el interior del estado, por un impuesto directo que sería cobrado al comercio. La aplicación de este impuesto provocó desórdenes populares en Mazatlán, promovidos abiertamente por los comerciantes […](Op. Cit. p. 98)
Aquella imposición provocó la rebelión de los comerciantes que terminó en un levantamiento militar comandado por el capitán Pedro Valdés que el 11 de julio tomó por asalto el cuartel de la guarnición federal de Mazatlán y la Casa de Gobierno, haciendo prisioneros al coronel Francisco de la Vega y al general Ramón Morales.
[…] Estando prisionero el gobernador se vio obligado a negociar su vida, dejando en manos de Valdés recursos financieros y armamento, retirándose inmediatamente a Culiacán […] Santa Anna reconoce a Pedro Valdés, y bajo el mando del general Antonio Grosso inicia campaña rumbo a Culiacán derrotando en el Portezuelo, cerca de Culiacán, al coronel Francisco de la Vega […] Después de esta acción, Valdés trasladó los poderes estatales al puerto […] (Op. Cit. p. 100) Continuará….
Se parte de la Gandeza Mazatleca, adquiriendo la Tajeta Tourdescuentos |