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Historia

 

A través de la Historia

Por: Mario Martini (Grandeza Mazatleca) | Fotos: Dr. Cesar Magallán López - Mazatlán Interactivo

A través de la HistoriaEn la víspera de su llegada, la alta sociedad y algunos grupos populares bien enterados le brindaron a Ángela Peralta un apoteósico recibimiento sólo comparable a los excesos carnavalescos. Los respetos de los mazatlecos no estaban de más puesto que la voz del Ruiseñor había conquistado la Scala de Milán y el corazón de monarcas generosos que le llenaron el baúl de viaje con joyas únicas y valiosísimas.

Llegó la artista el 20 de agosto de 1883 en el vapor Newbern procedente de San Francisco. Murió diez días después a las 10:15 de la mañana en el cuarto número 10 del Hotel Iturbide, llevándose de paso a casi toda la Compañía de Opera Italiana Ángela Peralta: Fausto Belloti, primer tenor; Pánfilo Cabrera, segundo tenor; doctor Pedro Chávez Aparicio, director de orquesta; y a los artistas Juan Zamora, Carlos Zamora, Eusebio Valencia, Santos Herrera, José Loreto, Jova N. De Salinas y Pedro Escalante que fueron inhumados con discretos honores en el panteón municipal número dos.

Ángela Peralta no cantó en Mazatlán pero fue centro de dos sucesos históricos: gracias a ella y a su muerte, por supuesto, los ojos del mundo se fijaron finalmente en Mazatlán debido al interés científico por la fiebre amarilla; y su boda con el yucateco Julián Montiel y Duarte celebrada en artículo mortis 45 minutos antes de su muerte, ocurrida supuestamente a las diez y cuarto de la mañana del 30 de agosto de 1883, fue un acontecimiento social y jurídico tan extraordinario que difícilmente puede excluirse de la historia social del puerto.

Algunos historiadores consideran que la sola presencia de Cecilio Ocón puso al descubierto el móvil de la apresurada boda civil: repartirse entre los asistentes las joyas que la cantante cargaba por todo el mundo. Como se puede comprobar en el acta matrimonial del 30 de agosto de 1883, Ángela Peralta, de 38 años de edad al morir, no consintió con su firma el sospechoso enlace.
Don Jesús Ernesto Gómez-Rubio Ocón - JEGRO, por sus iniciales- publicó en 1997  una tibia defensa de su abuelo:

[…] El que mi abuelo matrimoniara en artículo mortis a Ángela Peralta con don Julián Montiel y Duarte, su empresario y amante, ha dado píe a curiosas interpretaciones por quienes se dicen estudiosos de la historia.

Si de verdad la estudiaran, sabrían que Montiel era tanto o más egoísta que codicioso. Por otra parte, mucho se habla de que en el momento del matrimonio uno de los músicos, un cubano de nombre Manuel Lemus, le movió la cabeza a la Peralta para que diera el sí en el momento de la pregunta:

“¿Acepta a éste hombre como su esposo?”, y ya con eso osan decir, con toda irresponsabilidad, que es una prueba de que mi abuelo se prestó a un

Acto de corrupción sin analizar que la Peralta y Montiel eran amantes desde hacía muchos años.

A través de la Historia

Continuará….

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