Haciendo públicos y escaparates.
El desarrollo cultural del Mazatlán actual en la voz de sus actores.
Charla con Raúl Rico Gonzalez, director del Instituo de Cultura.
Del hacer cultural al escaparate artístico. Las intenciones de un entretenimiento serio en materia de cultura son ya una constante en Mazatlán. Espacio turístico que no logra aún proyectar en su totalidad esa atractiva forma que ha ido tomando desde hace ya unos años.
En esa construcción de los foros, siempre bajo la mirada de posturas políticas. El trabajo de lo que hoy es el Instituto de Cultura Turismo y Arte de Mazatlán se destaca. A su cabeza, la trayectoria de un valioso elemento: Raúl Rico González; quien nos muestra en esta charla, un poco de lo que el Instituto puede decir sobre sí mismo.
Desde ese 2005 en que fue creado integrando la Dirección de Difusión Cultural, el Centro Municipal de las Artes, CODETUR, bibliotecas y la administración del Teatro Ángela Peralta se percibe su apuesta por la continuidad de un proyecto.
“La creación del instituto de cultura tuvo como propósito disminuir la dependencia de los gobernantes en turno. El consejo de administración está integrado por representantes de diferentes partidos y grupos. En la medida en que el consejo ejerza su autoridad y conserve los propósitos de la política cultural del instituto, estaremos garantizando que las cosas se hagan y se hagan bien. A medida en que se pueda disponer más de recursos propios habrá más posibilidades de garantizar su permanencia a largo plazo.” comenta Raúl Rico sobre el proyecto cultural mazatleco.
El activo calendario del año que termina parece revelar un proyecto edificante y en crecimiento. Para acercarse a las opiniones desde dentro el pretexto es entonces el reconocido Festival Cultural.
“El Festival Cultural Mazatlán nació hace 12 años para intentar llenar el vacío que dejó el festival cultural Sinaloa. En esa entonces, el Festival tenía como propósito utilizar a los grupos del Centro Municipal de Artes para darles un foro; desde entonces el objetivo se ha cumplido. Sin embargo llegó un momento donde no fue suficiente tener grupos locales para llenar espacios, hemos tenido que buscar cumplir con varios propósitos más allá de ser un foro para estos grupos, abriéndonos a grupos del exterior.”
La insistencia en llamarlo un proyecto se manifiesta en una conciencia que aquí, se percibe como la preocupación por la formación. “Quizá el objetivo más importante es y ha sido crear públicos. El poder llegar a donde normalmente las actividades artísticas no llegan, especialmente las artes escénicas. Se crearon entonces, desde la edición pasada programas como cultura en la educación, cultura en la historia y cultura en tu casa; la intención ha sido buscar lugares diferentes y acercarse a la gente.” Comenta Rico.
“De su mano ha venido la parte medular del festival; los grandes eventos. Aquí está el principal éxito del festival que es elevar el nivel de las presentaciones. Hubo programas de artistas profesionales de calidad internacional, y uno de artistas locales con artistas de nivel nacional para que la experiencia de actuar juntos sirviera también a los alumnos locales.”
Pero no todos los consumidores perciben el abanico de opciones de la misma forma. Las pugnas políticas han tomado los matices propios de las actividades públicas y la crítica se ha hecho presente algunas veces insistiendo en la grandilocuencia. A esto Rico responde “Yo creo que esas críticas van más con lo político que con la realidad. Nosotros aportamos recursos para que un fondo ciudadano maneje proyectos que son para apoyo a cosas inmediatas. Para grupos pequeños que no están ligados con nosotros. No todo está vestido de oropel. Todo puede concretizarse en que no se le están quitando recursos a nadie, estamos manejando los mismos presupuestos que se manejaban anteriormente, así de fácil.”
Mazatlán se aparece como una de las posibilidades con mayor crecimiento a largo plazo. La inversión, el desarrollo y la población flotante lo demuestran. La labor del Instituto de Cultura y sus antecesores contribuye de manera notable a este impulso. Entre las opiniones divididas, uno, como consumidor del hacer cultural y como habitante mazatleco se aventura a subrayar los aspectos positivos, sin filiación ni intención política, y solo por el placer de aplaudir lo que a uno, como a muchos más, ha traído este importante desarrollo.
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