Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción
Por: Alejandra García | Fotos: Iván Lizárraga
A más de 108 años de su construcción durante la ultima década del siglo XIX, la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción se yergue majestuosa como un bien invaluable para la región noroeste del país y es uno de los edificios más visitados por el turismo nacional y extranjero en Mazatlán.
Situada entre las calles 21 de Marzo, Nelson, Canizales y Benito Juárez, luce un estilo arquitectónico en el que se mezclan lo ecléctico, renacentista, romano, morisco y gótico, entre otros, resaltando el neogótico en el que se conjuntan la majestuosidad y los detalles ornamentales que incluyen las 14 esculturas de origen europeo colocadas en las paredes laterales y que representan el vía crucis de Nuestro Señor Jesucristo.
Ni qué decir del resto de las imágenes de santos que son un disfrute para la pupila, lo mismo que los excelentes oleos de tamaño natural que adornan la sala de espera del señor obispo.
Otra joya importante de la catedral es su grandioso órgano, el cual fue construido en Paris durante el siglo XIX por Aristide Cavaillie y que fue tocado por primera vez en 1899 para deleite de la sociedad porteña y, actualmente, es de los pocos que aún funcionan en el mundo. El altar está construido con mármol adquirido por el Sacerdote Ruiz, además de unos monumentales candiles de cristal cortado que aún se pueden apreciar. Se cuenta que una de las principales contribuciones para llevar a cabo la construcción de esta magnifica obra fue de Don Pedro Echeguren y de la Quintana, nativo de España, quien era uno de los hombres más ricos de la región, dueño de unas minas y de la fábrica de Hilados y Tejidos, entre otros bienes, quien, precisamente habría empeñado su palabra al Padre Lacarra de terminar con su vida pecaminosa –vivía en amasiato con doña Concepción Moreno- casándose en la Catedral, una vez que estuviera terminada.
Recientemente, es posible apreciar en mayor medida cada uno de los detalles de la magnificencia de esta obra arquitectónica, gracias a la iluminación artística instalada alrededor del edificio que en mayo próximo cumplirá 108 años.