A través de la Historia
Texto y Fotos: Mario Martini (Grandeza Mazatleca)

La máquina de vapor impulsó de manera definitiva la economía estatal que para 1888 era ya signo de progreso y motivo de orgullo para los sinaloenses, según lo confirmó el gobernador Gabriel F. Peláez en la apertura de la decimocuarta legislatura: […] La situación general del estado es buena; la agricultura y la minería adelantan notablemente, como pueden comprobarlo las negociaciones del Rosario, Guadalupe de los Reyes, Pánuco, Jocuixtita y Las Yedras y las grandes plantaciones de azúcar de Culiacán y del Fuerte; la industria progresa paralelamente a la mayor producción de materia prima, y tenemos ya en actividad fábricas de hilados y tejidos, de maquinaria de hierro, azúcar, gas, hidrógeno, fósforos, hielo, pan, galletas, jabón, cigarros y otros artículos necesarios para la vida civilizada, todas movidas por máquinas de vapor […] (Estado de Sinaloa, Órgano oficial de gobierno, 22 de septiembre de 1888, núm. 39).
Paralelamente al crecimiento industrial, se fue desarrollando la competencia del comercio chino que se filtró como la humedad desde 1854. Casi al concluir el siglo 19, los europeos organizaron una infame embestida por considerarlo “competencia desleal”. Encabezados por Ramón Koee, los chinos fundaron empresas de abarrotes, sedas y lencería y se aliaron a otros capitales extranjeros como el del francés Teodoro Piezán con quien fundaron El Estado de Cantón en 1889. Sin embargo, el expansivo comercio oriental sufrió más tarde toda clase de agravios y Censo del Distrito de Mazatlán (Marzo de 1891) difamaciones por parte de los miembros del Comité Antichinos, formado por comerciantes locales y europeos, que tuvo la complicidad del Correo de la Tarde, entonces vocero oficial de la Cámara de Comercio.