El Retablo de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario
Texto: Alejandra García | Fotos: Iván Lizárraga
De igual forma, como vestigio de la intensa actividad minera que se vivió a lo largo de mas de tres siglos, se encuentra un impactante retablo bañado en oro, único en su género que aún existe en toda la entidad, otros más se ensamblaron y lucieron en iglesias misioneras establecidas por jesuitas en el norte del estado, pero fueron destruidos o arruinados por diversas causas.
Este impresionante retablo se encuentra en la iglesia del Pueblo Señorial El Rosario, que sucedió a la antigua iglesia de la Misión de Nuestra Señora del Rosario, consagrada en 1759, y que posteriormente, debido a los hundimientos del piso ocasionados por los túneles de las minas, fue trasladada por sus fieles, piedra por piedra, a la plazuela, donde actualmente se encuentra.
Es una obra de ebanistería de excepcional calidad y belleza trabajada en el ultimo cuarto del siglo XVIII, donde entre otras figuras resalta una pequeña escultura de la Virgen del Rosario, patrona de este pueblo, soportada por una rica peana de plata y protegida por una especie de baldaquino en cuyos detalles ornamentales se hace patente la destreza técnica de los entalladores que se hicieron cargo del trabajo decorativo.
El retablo tiene una vocación eminentemente mariana, en el único cuerpo que posee están representados, en excelentes esculturas estofadas o en bajorrelieves, los parientes más cercanos de la virgen. Están los padres de la misma, san Joaquín, en la figura de un anciano de cabellera y barba crecida, que lleva consigo un bastón de peregrino y una canasta con palomas, y Santa Ana, que aparece como una mujer entrada en años, porque fue en edad muy avanzada cuando concibió a la madre de cristo.
Esta también san José, su esposo, representado con una vara florida en la mano y en bajorrelieve, las figuras de san Juan Bautista y su madre, santa Isabel, quien era prima de la virgen, además, sobre el baldaquino que cubre la imagen de la virgen del rosario, esta su hijo, Jesús, clavado en la cruz.
Quienes planearon y proyectaron este retablo, buscaron darle un sentido y un significado muy claro: al mismo tiempo que se dedicaba a la virgen, se buscaba que los fieles, al contemplar las imágenes, tomaran ejemplo de la vida de Maria, y llegaran a conocer de manera didáctica, quienes eran los que integraban la familia de la madre de cristo.
