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Vado Hondo Cosalá

Texto | Javier Mayorquin ¤ Fotos | Ivan Lizárraga


Aun que en esta época del año es  muy poca el agua que corre por las cascadas de Vado Hondo, la diversión no se ve mermada, pues el lugar esta lleno de vida, las aves igual dejan escuchar su canto, así como las plantas, algunas verdes todo el año y otras sin hojas esperando las primeras lluvias para dejar salir sus retoños, al llegar al lugar,  un imponente y gigantesco tronco viejo de un árbol muerto da la bienvenida a los visitantes, así como algunos  pinos, de esos que tenemos aquí en Sinaloa. Las cascadas, con apenas un poco de agua no dejan  de impresionar, pues sus enormes y desnudas piedras que quedan al descubierto, dejan caer una pequeña pero fresca corriente de agua, que llena la lagunita que se forma bajo la caída de agua, esperando a que las  lluvias la conviertan en una torrencial cascada.

Mas adelante, se alcanza a ver un pequeño cable, que al verlo se puede suponer que es la tirolesa y a primera impresión uno se da cuenta que es muy corta, pero al escalar el camino, para poder llegar hasta el lugar de lanzamiento de la tirolesa descubres que  no es uno sino cuatro los cables que la conformar, uno mas arriba que otro, dejando ver todo el cauce  que forman las cascadas. Tres guías capacitados ponen los arneses y cascos,  dan algunas explicaciones y reglas para garantizar la seguridad de el trayecto, son varios los escalones que se tienen que subir en algunas partes escalando y en otras simplemente caminando. Es un poco  cansado, pero bien vale  la pena, llegando al primer cable estamos listos para la aventura, se enganchan los arneses a los cables y con precaución   hay que lanzarse y disfrutar del vértigo y las impresionantes postales que la tirolesa nos muestra, de un extremo hacia otro hasta completar los cuatro cables, para llegar a uno de los pinos que  al principio nos dan la bienvenida y posar sobre el, sujetados de árbol a árbol, existen tres puentes, los cuales no son difícil de cruzar, pues el primero esta conformado por tres cables enredados entre si, de tal forma que entre ellos cabe justo el pie, haciendo equilibrio con un cable mas, que permanece en los tres puentes sobe la cabeza, el segundo puente son cuadros de madera, sujetados en forma de columpio, y hay que lanzarse de uno en uno hasta llegar al ultimo puente, que solo es un cable por el que hay que pasar como equilibrista de circo,  ese se supone que es el final, pero queda aun la bajada pues esto de los puentes se hace como a 15 metros de altura, y la bajada es a rapel, ayudados  por los siempre presentes  guías.

 
 
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