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Los Jesuitas, colonizadores de la región, fueron permisibles con los grupos indígenas que habitaban el poblado de Ixpalino, por lo que hicieron un intercambio de la celebración que ya se hacía por el comienzo del ciclo de las lluvias (solsticio de verano) en el cual se hacia la procesión con un ídolo, cambiando este por san Juan bautista, naciendo así el sincretismo religioso en 1635, fecha en que se estableció este santo como el patrono de la fiesta, en el caso especial de Ixpalino.
La celebración comienza a temprana hora, con la procesión por el poblado, llevando la imagen de san Juan bautista, y culmina en el río con el rebautismo que es amenizado por una banda regional. Este festejo se prolonga hasta las doce de medio día, hora en la que perdura la santificación de las aguas.
Anteriormente el rebaustismo era más significativo ya que algunas personas se bautizaban en el rio y el lazo de compadrazgo era tomado en serio.
Por la tarde, ese mismo día se lleva a cabo la cabalgata donde las jóvenes solteras e invitadas, participan adornándose con collares hechos de flor de san Juan, que se recolectan alrededor del poblado, y vestidas de color rojo o con algún motivo en rojo, para escoger al jinete que les ofrece su montura, dar comienzo al paseo que se prolonga hasta el anochecer y que en algunas ocasiones termina con Repercusiones sensuales. |