Agenda de Viajes Crónica de mi Viaje a Los Mochis - TopolobampoTexto y Fotos Por: Iván Lizárraga
Días antes nuestro dirtector me había dicho que muy pronto habria un viaje al note de Sinaloa, que se enmarcaba dentro del programa turimso Interestatal de la Secretaría de Turismo de Sinaloa, por lo tanto me pidió que estuviera listo para partir.
La salida a las 6:00 AM, a las afueras de la Secretaria de Turismo de Sinaloa en Mazatlán. Todo parecía un viaje “normal” por decirlo de alguna forma. Un viaje al norte del estado: Los Mochis - Topolobampo - El Fuerte y en cada lugar con un programa bastante Interesante.
Lo primero era instalarnos en el hotel Best Westerns de Los Mochis, y de ahí partir a Topolobampo a realizar la primera actividad de este viaje. El yate Bonaventura propiedad de Sr. Roberto Valderrama ya nos esperaba en el puerto de Topolobampo, el cielo se encontraba gris, y eso me daba un poco de miedo, pues mi propósito principal del viaje era traer buenas imágenes para publicaciones futuras de la revista Impresa Sinaloa Interactivo. Un cielo nublado no ayuda mucho para una imagen turística. Pero por fortuna el sol salió y todo se puso mucho mejor.
Mientras el barco navegaba, Cristina, nuestra guía, nos daba toda clase de información sobre el paseo. Al termino, una lancha nos trasportaría hacia los manglares y a conocer al personaje principal de esta historia, “El pechocho” un delfín de 17 años de edad, que llegó a este puerto, y, desde su llegada, no ha querido salir del lugar, y con justa razón, creo que yo tampoco lo haría, tiene casi todo lo necesario para llevar una vida feliz, digo, casi todo, pues sólo le falta su pareja, pero eso no lo podemos saber, a lo mejor en las noches, cuando nadie lo ve, sale en busca de “delfinas” y después regresa a la soledad de su laguna.
Son muchas las historias sobre “El Pechocho” don Lupe, el conductor de la lancha, nos cuenta que han llegando biólogos de muchas partes del mundo a estudiar el por qué de su decisión de vivir solo en ese lugar. Yo me quedo con la historia que viví al tocar a un delfín, al verlo jugar a nuestro alrededor, su compañía…
Regresamos al yate y de ahí partimos a la Isla de Santamaría, en donde
nos tenían preparada una mariscada; camarones, pescado empanizado,
quesadillas de marlín jaiba, y machaca de camarón. ¿Que más podíamos
pedir? ¿Que más se podía esperar?, para mi era más de lo que imagine.
El Capitán atracó el yate y ya nos esperaba don Lupe para
transportarnos a la Isla del Farallón, que según nos dijeron, esta
majestuosa saliente rocosa marina, es la 2a. más grande del mundo en su
género, y que por encontrarse ubicada en medio del Mar de Cortés, es un
santuario y hábitat natural para cientos de focas y lobos marinos
durante los meses de octubre a abril, además de delfines y toninas que
permanecen todo el año, adornando alegremente las hermosas playas
cercanas. Esta isla Además de servir como refugio a las
especies marinas, les proporciona alimento por la gran variedad de
fauna marina que ahí se desarrolla y que contribuye a la sobrevivencia
de la vasta cantidad de especies que hacen de la isla su hábitat
natural.
Otro dato importante que nos dieron fue que sirve de
refugio migratorio para miles de aves marinas, tanto endémicas como
migratorias, tales como gaviotas, pelícanos, y garzas, entre otras más.
En
torno a la isla se practican diversas actividades como la pesca
deportiva de alta mar, ya que abundan especies como pez vela, dorado y
wahoo. Además, debido a la abundante fauna marina y aves acuáticas, se
practica la observación de dichas especies.
A lo que puede
apreciar, la Isla del Farallón es por su extraordinaria variedad de
especies el lugar ideal para el turismo contemplativo. Les recomiendo
lleven su cámara o video.
En verdad es un lugar mágico, especial
para acampar o simplemente para visitar, por sus impresionantes dunas.
El viaje apenas empezaba y nos recibían con esto. Entre risas y más
risas de mis compañeros regresamos al puerto, escoltados por un par de
delfines, y una noche estrellada, un clima fresco, y buena compañía.
De regreso al hotel todo era felicidad, pues ya en nuestras manos frescas bebidas nos hacían más placentero el regreso,
Esa
noche cenamos en un restaurante llamando El Farallón, (donde festejamos
el cumpleaños de Miguel de la revista Convenciones) su especialidad;
Los mariscos. Un lugar de verdad muy bueno, una buena ambientación,
buena música de fondo, recomendable ampliamente si usted visita a Los
Mochis.
Y para finalizar un bar, muy agradable llamado Champs, donde se
toca música en vivo, y se toma buena bebida.
Nos retiramos a
dormir pues lo anterior sólo era el inicio y al siguiente día
partiríamos muy temprano al Fuerte, así que esta historia continuará… Les preparé una Galería de Fotos para que se enamoren de esta ruta turística de Sinaloa y en cuanto puedan la visiten.
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