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Crónicas de Ángela Peralta y Mazatlán |
en clave dancística
Producto de tres años de investigación, este martes y miércoles se montará en el Teatro Ángela Peralta la propuesta danzaria “El ruiseñor mexicano”, puesta en escena en la que intervienen alumnos de las escuelas de ballet y danza contemporánea del Centro Municipal de Artes, así como la mezzo Radha Murillo y el destacado talento pianístico de Sergio Freeman.
Dividido en cuatro actos, el espectáculo recorre desde la llegada de Ángela Peralta y la compañía italiana de ópera a Mazatlán, pasando por los ensayos en el otrora Teatro Rubio, la intimidad de una habitación en el Hotel Iturbide -donde la diva encuentra la muerte-, hasta el cuadro de desolación que empañó al puerto durante la epidemia de fiebre amarilla, en 1883.
“No había algo que contara esta historia desde el punto de vista artístico”, comenta Zoila Fernández, coreógrafa que encabeza el proyecto, becado por el Consejo Ciudadano de Cultura. “Mi interés por el tema surgió a raíz de la lectura de ‘In articulo mortis, el Ángela Peralta; del desahucio a la resurrección’, de Sergio López Sánchez”, cuenta Fernández, que a partir de entonces empezó el trabajo de indagación en el archivo municipal junto a otra maestra de ballet, Margarita Naranjo.
Uno de los aspectos más dificultosos en la elaboración la obra fue la selección musical, ya que no existen registros musicales de la época. “Tuvimos que recurrir a compositores mexicanos de ese período, como Juventino Rosas, Manuel M. Ponce, Ricardo Castro y Rafael Herrera”, explica la coreógrafa.
Con la música definida, se comenzó a traducir la historia al vocabulario danzario, de carácter neoclásico. En este sentido, si bien el vestuario corresponde a la época, se realizaron algunos ajustes en su estética para facilitar la ejecución de los movimientos. La cuestión de la temporalidad está también muy marcada en la escena que recrea los ensayos en el teatro. En este fragmento, musicalizado con “Celeste Aida” en la voz de Plácido Domingo, la iluminación se apoya en conchas de luz, velas y candelabros.
El final se reserva la participación de la mezzo soprano Radha Murillo y el pianista Sergio Freeman, para dar vida a “La paloma”, pieza que según algunos cronistas interpretó Ángela Peralta desde el balcón del hotel, tras su arribo a la ciudad.
“Quiero regalarle este trabajo a Mazatlán como crónica de la ciudad, fundamentalmente a los jóvenes, para que puedan conocer qué pasó y porqué el teatro lleva el nombre del Ruiseñor mexicano”, puntualiza Fernández. “Esto demuestra que Mazatlán siempre ha sido una cuidad con mucho nivel cultural, que ya en aquel entonces había un público conocedor, un público que iba a respaldar el trabajo artístico. Refleja, en definitiva, que había un dominio cultural que se mantiene hasta nuestros días”.
“El ruiseñor mexicano” se ofrecerá de manera gratuita el martes, en dos funciones dedicadas a estudiantes (10:00 y 12:00 horas), y el miércoles dará inicio a partir de las 20:00 horas, para el público en general. Pases en la taquilla del teatro. |