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Se desbordan las artes en una sola noche |
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Misa Flamenca, Comunión entre arte y fe.
Sinaloa y España se unieron a través del arte con el espectáculo Misa Flamenca de Tito Losada, que la noche del pasado viernes se presentó en el Teatro Ángela Peralta.
Las guitarras gitanas, las cuerdas del Coro de la Ópera y la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes lograron un ensamble armónico perfecto y estremecedor bajo la impecable dirección del Maestro David Moreira.
El espectáculo conquistó al público no solo por la entrega de los bailaores que hicieron cimbrar el escenario y por la guitarra virtuosa del español Tito Losada, sino porque el ensamble musical de ambas agrupaciones fue preciso y armónico a pesar de que sus estructuras musicales son diferentes y complejas.
Las emociones surgieron a flor de piel desde el principio con Martinete, Esencias, Alma Gitana, Tientos, Amanecer y Rafa y su jana.
Los tacones gitanos retumbando sobre el escenario del Teatro Ángela Peralta parecían marcar el ritmo cardiaco de los presentes alentados por las potentes voces de los cantaores sentados en fila de frente al público y atrás la orquesta.
La Misa Flamenca llegó en la segunda parte del programa. Los lastimosos lamentos del que sufre se escucharon en el Canto de entrada y en el Canto penitencial.
Velas encendidas frente al escenario, la cruz proyectada arriba y sudarios a los costados fueron colocados para la liturgia. Primero de blanco, y luego de rojo,.los bailaores aparecieron de nueva cuenta.
La Orquesta Sinfónica Sinaloa de Las Artes y las Voces del Coro de la Ópera abrazaron a las guitarras flamencas en una comunión que estremeció los corazones y erizó la piel de los presentes.
Presentado de esa forma, el principal rito del catolicismo llamaba a la entrega total. Así llegaron Kirie, Gloria, Credo, Santo, Padre Nuestro y Cordero que después de la explosión de aplausos eufóricos abrió paso a la Canción de despedida.
Misa Flamenca fue un espectáculo que no solo cumplió con las expectativas de los presentes, sino que lo rebasó. Fue, en verdad, un ritual religioso en que el dolor, la fe, el amor y la esperanza tienen cabida.
El evento se presentó como parte de la cartelera de la Feria de las Artes Sinaloa que se realiza en el puerto coordinadamente entre Difocur y el Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán.
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