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CERRO DE LA NEVERIA
Respecto del Cerro de la Nevería (antiguamente conocido como cerro del Vigía), la más antigua mención que de él hemos encontrado consta en un oficio que le dirigió José Garibay desde la hoy Villa Unión a Pedro de Nava en Septiembre 24 de 1973, donde le refería: “Por lo que respecta a este Puerto, dista de aquí nueve leguas hacia el poniente, con un cerro redondo de proporcionada altura, inmediato a la Barra de la Bahía, en tierra firme, y a orilla de la mar, cuyas aguas baten contra él; en su cumbre una Mesa, en que está formada media trinchera de piedra puesta a mano, dando frente a la mar para la observación de la tropa de la Vigía.
Al lado del Norte hay una playa de piedra suelta que circula por tierra firme demostrando una media luna hacia el Noroeste, por cuyo rumbo sigue el camino de la Costa de Guaymas.
En esta Ensenada, y a distancia de dos millas está una isla partida que corre de Norte a Sur nombrada del Venado, y a distancia de una milla de ésta hay otra también de Norte a Sur, aunque un poco colgada al Norte, nombrada del Armadillo, distante de tierra por el Noroeste un cuarto de legua; hacia el Sur y desde el Cerro de la Vigía, hay otra playa corta de arena limpia que remata contra otro cerro mayor que contiene las aguas del mar, siendo la entrada de las embarcaciones por este rumbo y su profundidad de 9” 8” hasta fondear en 7 brazas de agua, abrigados de la Isla del Venado y de los vientos Sudoeste, oeste, o es noroeste y norte.
De la citada Isla del Venado a la del Armadillo se reconocen 6 brazas de agua, y del Armadillo a tierra cuatro dichas. Como que el mencionado cerro en que está la Vigía tiene capacidad bastante para construir una pequeña fortaleza o batería de seis u ocho cañones para resguardarlo, será muy conveniente, por ser uno de los mejores puertos del Reino, municionándolo de pólvora y bala, y construyendo un pequeño almacén en que depositarla precautelada del fuego cuya citada fortificación infundiría el respeto necesario, habría con qué dar aviso a este pueblo con un tiro de cañón de cualquier novedad que se observase en la mar (ínterin llegaba el parte circunstanciado) serviría de seña a toda la tropa, para ponerse en movimiento y acudir al puesto de unión a incorporarse con sus oficiales y marchar unidos a contener la entrada del enemigo que no será difícil persuadirse a que lo intenten por aquí, en vista de haberlo ejecutado los piratas en el año de 1687, pues a la verdad me encuentro enteramente de los auxilios necesarios para las ocurrencias que pueden acontecer, máximo en las actuales circunstancias de guerra.
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