|
|
|
|
Se desbordan las artes en una sola noche |
|
Página 1 de 3
* Música, danza, teatro, cine y plástica, salen del escenario a los pasillos del Centro Municipal de Artes y Teatro Ángela Peralta.
* Ciudad Invisible, del Teatro Potlach, descubre el interior del principal centro de formación artística del municipio.
Con el telón cerrado y el foro hecho mar, las artes invadieron cada rincón del Teatro Ángela Peralta y Centro Municipal de Artes. Esta vez, el espectáculo salio del escenario para desbordarse sin límites.
La cochera, escalones, salones de clases, pasillos y salidas de emergencia, la tramoya, camerinos, palcos y terrazas, dieron cobijo a la música, danza, plástica, drama y canto. No hubo espacio alguno en que los sentidos no fueran sorprendidos apenas se desviara la mirada.
Con su propuesta Ciudad Invisible, el grupo italiano Teatro Potlach, y decenas de artistas del Centro Municipal de Artes, lograron dar vida propia a cada lugar solo para confirmar su existencia, su permanencia, a veces intangible, pero real.
La música de tambora anunciaba que la Ciudad Invisible sería abierta al público que en tumultos esperaba impaciente afuera del CMA sobre la calle Constitución. Adentro, una pareja reñía mientras su carro descompuesto medio camino truncaba los deseos de llegar a la playa.
“Sácale el cinto”, dijo uno de los espectadores al joven actor víctima de los gritos desesperado de su esposa.
Adelante, la gente se topaba con un salón de baile en donde pachucos danzón y chachachá. Al dejar el patio y subir a la planta alta, una joven pianista parecía no inmutarse por los ríos de gente que se arremolinaba en las escaleras.
El recorrido condujo al salón de ballet en donde los valses parecían ser eternos. Afuera, luces rojas marcaban el camino por el estrecho balcón del edificio, que conducía a otro salón en donde alumnos de la Escuela Municipal de Música interpretaban hermosas piezas al piano y trompeta.
Enterrada en una enorme caja negra, la cabeza de la maestra Emma Miorín, capturaba la atención de quien pasaba por una de las salas en que se exhibe la historia del Teatro Ángela Peralta con la interpretación de un fragmento de la obra Mujeres Inmoviles. Mas adelante, recitales a la muerte, música, escritos de Marco Polo y ópera ocupaban el resto de las galerías.
Antes de atravesar la terraza que conecta al teatro, los paseantes eran detenidos por una bailarina hindú que con sus danzas se hacía notar desde la parte baja de unos escalones. Adentro, en el pasillo del segundo balcón, otra bailarina sorprendía suspendida sobre las escaleras que conectaban a una salida de servicio.
Por un lado, y por otro, la música, danza, mímica, el drama y el cine, aparecían sobre el camino que condujo hasta el foro del teatro para dejar observar las coreografías que los alumnos de la Escuela Profesional de danza Contemporánea montaron sobre la tramoya.
Nunca hasta la noche del sábado, el público del Ángela Peralta pudo observar el interior del escenario de esa manera y mucho menos, con un espectáculo de ese tipo que mantuvo a los espectadores cautivos, sentados sobre el piso en medio de la obscuridad observando a las sirenas que emergían tras una puerta o a los bailarines que se aventuraban sobre los estrechos andamios en las alturas.
Desde el segundo balcón, se podía apreciar un inmenso mar de sábanas blancas cubiertas con luces azules sobre las butacas. En el otro extremo, una cantante interpretaba con especial sentimiento un fragmento de Orfeo y Eurídice, la ópera mas antigua del repertorio universal.
Una improvisada recamara esperaba en el vestíbulo del teatro. Vestido de smoking, un actor italiano entablaba un dialogo con las personas que se detenían ante él. Enfrente, al cruzar el pasillo de la Galería Rubio, enormes figuras de barro y graficas humanas, se desplazaban sobre una de las mesas de trabajo de los talleres de escultura y grabado.
Arriba, detenido por una zoga atada a su cintura, un hombre clamaba palabras de amor frente a una pantalla que transmitía películas de la época del cine de oro mexicano.
Performances por todos lados, agradables e impresionantes manifestaciones de arte, dieron la mejor muestra de la calidad artística y alto nivel profesional de quienes son el corazón palpitante de cada sitio explorado: los estudiantes y maestros que a diario se entregan a la creación.
Quienes asistieron a Ciudades Invisibles, entraron a las arterias del espacio cultural por excelencia en nuestro municipio para conocerlo tal cual, con otra cara y otro cuerpo.
Pino Di Buduo, director del proyecto, cumplió su pronostico cuando dijo antes del evento: “este espacio no lo verán como lo miraron siempre”.
Esta propuesta de teatro alternativo, fue realizada por Di Buduo conjuntamente con los actores Mauricio Stammati y Natalie Mentita sumada a la participación directa de todas las escuelas y talleres del Centro Municipal de Artes del Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán.
Teatro Potlach participa en la cartelera de la Feria de las Artes Sinaloa. Dicha compañía fue fundada en 1976 por Pino Di Buduo y daniela Regnoli con sede actual en la provincia de Reti, Italia.
|
|
|
|
| Esta página requiere Internet Explorer 4 +, Netscape 6 + o Mozilla. |
|
|