Estas fechas son realmente importantes más aún en cuanto celebramos una
Jornada de Solidaridad Internacional con Haití, para la que tenemos la
ocasión de hacer un primer balance de las iniciativas de las
organizaciones populares de apoyo a los habitantes afectados por el
terremoto.
Sin olvidar la región de Río de Janeiro, donde los
habitantes no tienen ningún deseo de sufrir pasivamente el impacto
negativo de la Copa Mundial de Fútbol (2014) así como de los Juegos
Olímpicos (2016), en términos de desalojos de las clases populares
encargados por fuertes inversiones inmobiliarias.
La Alianza Internacional de Habitantes ha decidido entonces dedicarse
de lleno a la organización y al apoyo de un programa de iniciativas en
Río, vislumbrando el mayor impacto político en términos de agrupación de
fuerzas y competencias de las organizaciones populares y en comparación
a sus contrapartesinstitucionales. En efecto, parece difícil creer que
los gobiernos, inversores, profesionales e incluso la UN-Hábitat, estén
en condiciones de abandonar por sí solos el enfoque “comercial” que ha
caracterizado hasta ahora la gran mayoría de sus intervenciones. Un
enfoque que es la causa del posible fracaso del ODM 7-11, si se confirma
que el número de personas sin techo y mal alojados, en lugar de
disminuir en 100 millones, aumentará en 700 millones de aquí al año
2020. El neoliberalismo les impidió en efecto ver a tiempo la burbuja
inmobiliaria y la explosión de la crisis financiera y global que afecta
al mundo entero, con decenas de millones de personas más lanzadas
literalmente a la calle.
Es importante que el FUM5 se dedique finalmente al “Derecho a la
Ciudad : Uniendo el Urbano Dividido”. ”, sin embargo por falta
decompromisos, de los unos y de los otros en términos de decisiones
políticas y presupuestarias para el desarrollo de políticas de vivienda y
de urbanismo públicas y participadas,este espacio sólo sigue siendo una
feria de palabras.
Por estas razones y en relación con los acuerdos unitarios tomados
por las Convergencias Urbanas ldurante el FSM de Belem, la AIH se
comprometió con otras redes y organizaciones de habitantes (COHRE, FAL,
FNRU, HIC, etc.) en varias iniciativas en el FUS y en el FUM 5.
El FUS, organizado en la estructura de Acción de la Ciudadanía, muy
próxima al FUM5, es el verdadero corazon de la movilización popular y
del proceso de construcción de la AMH. Los cuatro ejes elegidos
(Violencias Urbanas y Criminalización de la Pobreza, Megaeventos y
Globalización de las Ciudades, Justicia Ambiental en la Ciudad, Grandes
Proyectos Urbanos, Áreas Centrales y Portuarias) son en efecto tantas
pistas para desarrollar intercambios y construir juntos las próximas
etapas a nivel local y global.
Así destacamos los talleres y asambleas organizadas por unos y otros,
quienes alimentan los contenidos y las reflexiones de la reunión del
Comité Promotor AMH. A la orden del día, el balance del proceso en
marcha y la estrategia de movilización hasta Dakar.
Conviene seguir también el hilo conductor de las entrevistas de vídeo
de los líderes sociales urbanos en las favelas y en el FUS, realizadas
en asociación con el Museu da Pessoa, primera etapa de la
sistematización multimedia de las organizaciones de habitantes, memoria
instructora de la intelligencia compartida de la red en construcción.
La marcha de apertura del 22 de marzo, rasgo de unión entre el FUS y
el FUM, es una manera concreta para las organizaciones populares de
impactar en los discursos oficiales, abrir los espacios institucionales,
impugnar el enfoque neoliberal y proponer un nuevo Pacto Social Urbano para un Hábitat Sostenible y
Equitativo fundado sobre el derecho a la ciudad para todas y todos.
Propuesto por las principales redes mundiales para el derecho a la
vivienda durante el primer G20 relativo a la crisis, se trata ahora de
dar continuación, en términos de movilización, en torno a una Plataforma
g-local llevada unitariamente, reivindicando y implementando políticas
alternativas para salir de la crisis urbana y global.
Indicador principal: reducir a cero el número de personas sin hogar,
para que todas y todos lleguen a ser habitantes de derecho pleno,
constructores conscientes y activos de las ciudades del futuro donde ya
vivimos.
Frente al reto, Río nos invita.