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Su Alteza Serenísima Alberto II, Príncipe Soberano de
Mónaco, promotor de la Campaña de los mil millones de árboles, está
sumamente interesado en el medio ambiente y en las cuestiones
relacionadas con el desarrollo sostenible. En su discurso inaugural, de
12 de julio de 2005, incluyó el medio ambiente entre las máximas
prioridades gubernamentales, y recordó la obligación de los ciudadanos
de respetar, cuidar y proteger el medio ambiente. Como insigne promotor
del medio ambiente, Su Alteza Serenísima Alberto II realizó una
expedición exploratoria a Spitsbergen, en el Ártico, para llamar la
atención sobre el calentamiento mundial y ayudar a comprender mejor las
realidades del cambio climático y la contaminación y sus consecuencias
sobre la vida de animales y plantas. El 27 de febrero de 2006, Mónaco
ratificó el Protocolo de Kyoto en el contexto de la Convención Marco de
las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, comprometiéndose a
reducir las emisiones de dióxido de carbono y otros cinco gases de
efecto invernadero. Mónaco ha comenzado también a organizar eventos sin
emisiones de carbono. El Príncipe Alberto II ha puesto en marcha
iniciativas para combatir la contaminación atmosférica y marina,
proteger la biodiversidad y salvar la vida marina, y ha establecido la
Fundación Alberto II para ofrecer una fuente permanente de acción
dinámica e innovadora para la protección del medio ambiente.
He tenido sumo placer en aceptar mi nombramiento como promotor de la iniciativa Plantemos para el Planeta: Campaña de los mil millones de árboles,
puesta en marcha por el PNUMA. Me siento particularmente honrado de
poder asociarme con la fundadora, profesora Wangari Maathai, cuya
participación en el proceso de repoblación ha sido, y continúa siendo,
motivo de inspiración. Deseo felicitar a la profesora Maathai y
enviarle mis mejores deseos.
Desearía compartir con
ustedes mi entrañable experiencia de hace precisamente 30 años, cuando
los jóvenes estudiantes monegascos realizaron la primera plantación de
árboles en las montañas que circundan el Principado. Hoy, esos
estudiantes, ahora adultos, vuelven con sus hijos a esos lugares para
disfrutar de la belleza y soledad de los árboles que plantaron. Plantar
un árbol para las generaciones futuras es un gesto sencillo, y al mismo
un símbolo elocuente en favor del desarrollo sostenible.
El objetivo para 2007 de la iniciativa Plantemos para el Planeta: Campaña de los mil millones de árboles
es generar una movilización sin precedentes en favor del medio
ambiente. De esa manera se alentarán y coordinarán iniciativas de
plantación de especies locales, promovidas por los gobiernos, las ONG,
las comunidades y hasta los niños.
Los objetivos perseguidos por Plantemos para el Planeta: Campaña de los mil millones de árboles
están en consonancia con mis propias convicciones y con las iniciativas
que adoptamos recientemente creando la Fundación Príncipe Alberto II de
Mónaco, dedicada al medio ambiente y al desarrollo sostenible. El
objetivo de la Fundación es llegar a ser un agente multiplicador de
iniciativas y proyectos en las esferas del cambio climático, la
biodiversidad y el agua.
Durante muchos años, el
Gobierno de Mónaco ha emprendido conscientemente operaciones de
replantación, de alcance local y comunitario pero también
internacional. El Gobierno ha firmado un nuevo convenio de tres años de
replantación y repoblación forestal en Líbano. En ese contexto, se han
replantado 865 hectáreas y para el año 2008 estamos examinado la
posibilidad de replantar otras 200 hectáreas. El Gobierno de Mónaco ha
iniciado también un programa de cooperación con Chile para replantar 80
hectáreas de árboles.
Creo firmemente en el valor simbólico de Plantemos para el Planeta: Campaña de los mil millones de árbolesy
espero sinceramente que haga realidad nuestras expectativas, no sólo en
lo que respecta al bienestar generado con la replantación de los
árboles sino también en beneficio de las generaciones futuras.
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