octubre 22, 2017 8:37 pm

Baner Header 728 x 90
Baner Header 728 x 90
Baner Header 728 x 90
Baner Header 728 x 90
Baner Header 728 x 90
Baner Header 728 x 90
Baner Header 728 x 90
Baner Header 728 x 90
Baner Header 728 x 90
Baner Header 728 x 90
Baner Header 728 x 90

Rodada Perros Sin Dueño

>>>Un Fin de Semana de Rodada Ciclista por el municipio de Mazatlán.

>>>El mantener el cuerpo bien hidratado es una de las pruebas más importantes que un ciclista debe de superar.

 

Fotografía: Dante Gonzalez
Video: Mauricio Puente
Texto: Javier Mayorquin

 

Mazatlán, Sinaloa, México, Julio de 2015.- El club deportivo Perros sin dueños MTB convocó a todos los amantes de la bicicleta de montaña a una exigente rodada recreativa que se llevó a cabo este domingo 19 de julio, cabe destacar, que Perros sin Dueños hizo una invitación especial para que participara en la misma al club de ciclistas de montaña de Escuinapa Walicochis.

Todo inició a las 06:45 Hrs., por la carretera internacional No. 15 al norte a la altura del libramiento 2, donde los participantes muy puntuales esperábamos la hora de salida; ánforas llenas de agua, bloqueador solar, lentes, casco, entre otros accesorios que hacen más cómodo y seguro el recorrido, pero sobretodo, todos estábamos con mucho entusiasmo.
Por fin vino la hora de partida, la que por cierto, inició muy tranquila, y eso no llevó a quienes somos novatos en este tipo de escapadas a creer que todo el camino o ruta sería pareja, buena al menos la mayor parte. Pero nuestras ilusiones desaparecieron pocos kilómetros adelante, y es que los ciclistas ya expertos y conocedores de la ruta se enfilaron rumbo a un camino, más bien vereda muy estrecha, por donde circulan las bicicletas de las comunidades, pese a ello, aún no sentíamos que estábamos a las afueras de la ciudad.
Al empezar a rodar por la ruta de terracería, el clima aún permanecía fresco, el sol me daba la impresión que no terminaba de salir, pues desde donde yo rodaba no se alcanzaban a ver más que la claridad del inicio del día.
Luego de recorrer algo así como 7 kms., llegamos al poblado de El Chilillo, donde ya nos estaban esperando con el abastecimiento de agua, bebida hidratante, naranjas y plátanos, así como también auxilio para cualquier contingencia como; ponchaduras, caídos, mareados y demás.
En este lugar, se reunió todo el contingente para recibir indicaciones de altimetría*, la distribución del personal organizador de la rodada, entre otros detalles, momento que también sirvieron de relajación para el grupo, ya que a estas alturas el sol estaba fuerte y amenazaba con ponerse más ardiente en el transcurso del día.
Veredas, caminos, cerros, monte, sembradíos, vacas, becerros, chivos, liebres, conejos, entre otros distinguidos miembros de la fauna silvestre de Sinaloa, así como de la flora es lo que en el camino se puede apreciar de todo el recorrido, el cual bordea las faldas de la sierra madre occidental, lo cual es un verdadero reto, pues se nos indica que gran parte del éxito en este tipo de aventuras es la concentración para mantenerse en el camino y así poder llegar al final.
El mantener el cuerpo bien hidratado es una de las pruebas más importantes que un ciclista debe de superar, de no hacerlo se expone a la deshidratación, la perdida de sales minerales, además del agotamiento, por eso “la barredora” que es la que lleva el abastecimiento es muy importante en este tipo de eventos.
En estas latitudes donde el clima es agobiante, la resistencia de los participantes en este tipo de rodadas recreativas se ve mermada y más para aquellos que no cuentan con tanto entrenamiento, que es mi caso, así que es necesario hacer paradas continuas. Una de ellas, las más importante, la más espectacular, la más deliciosa fue un paraje en donde se encuentran unas llantas de tractor como contenedores de agua en donde las vacas se abastecen de este vital liquido, que dadas las condiciones del lugar es un verdadero oasis. Les cuento que para la hora de llegada a ese lugar, el sol ya se ponía cada vez más abrazador, así que una buena remojada en el chorro de agua que llenaba las llantas lo sentí como un aliento divino, una recarga de energía y ánimo, pues no era ni a la mitad del camino, con decirles que ese chorro de agua es el más delicioso con el que me he refrescado en toda mi vida, y esas llantas con agua en donde algunos de los participantes hundieron sus cuerpos para refrescarse no las voy a olvidar nunca.

El descanso y abastecimiento más grande que gozamos fue a la mitad del camino, bajo varios gigantescos huanacaxtles, que nos recibieron con su fantástica sombra. Chistes, fotografías de grupos, tomas para videos promocionales de las rodadas, entre otras actividades se realizaron en el descanso que llevó alrededor de 1 hora, tiempo que se aprovechó para la recuperación del cuerpo con el fin de aguantar el regreso, en esta parte del recorrido el sol estaba en su máximo punto y la deshidratación de quienes participábamos estaba latente.
La comunidad de Puerta de Canoas fue otra importante parada en donde una pequeña tienda sirvió de abastecimiento a los ciclistas, y adonde íbamos llegando, comprando bebidas, refrescantes, chocolates, dulces y galletas, entre otras chucherías que de algo sirven para mantenerse en el camino.
Las próximas paradas fueron pequeñas, de 4-5 minutos, para terminar la rodada recreativa que tuvo un nivel de exigencia un poco elevado. El punto final no fue el punto de partida, sino un salón a varios kilómetros de la marca de salida en donde ya nos tenían preparado un banquete de tacos, refrescos y una deliciosa agua de Jamaica, todo esto en honor a los compañeros del Club deportivo Walicochis, que hicieron un muy buen papel a lo largo de la rodada.
La cola para los tacos no se hizo esperar, y es que el marlín, la machaca, la pechuga a la crema, la carne asada y los frijoles que nos ofrecieron fue el mejor premio a nuestros esfuerzos, además nos sirvió para comentar la rodada y los pormenores que vivimos en ella, por fortuna todo transcurrió sin muchos percances, salvo lo normal en este tipo de eventos como: ponchados deshidratados y uno que otro desbalagado.
El total del recorrido fue de 70 Kms., los que recorrimos en 7 horas con 15 minutos, trayecto en el que los miembros del Club Deportivo Perros Sin Dueño estuvieron al pendiente de todos los participantes y la barredora estuvo atendiendo las contingencias además de la importantísima labor del abastecimiento.
Muchas gracias a todos los participantes y en especial a Los Perros sin Dueños por el apoyo, al Club Deportivo Walicochis por la asistencia y a la barredora que estuvo firme.

About The Author

Related posts

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.